“Para un amigo tengo siempre
un reloj
olvidado en cualquier fondo de
bolsillo.
Pero ese reloj no marca el
tiempo inútil.
Son restos de tabaco y de ternura
rápida.
Es un arco iris de sombra,
caliente y tembloroso.
Es una copa de vino con mi sangre y el sol”.
-Antonio Ramos Rosa.
Otro patriarca portugués, octogenario (Faro, 1924); aún vive.


Hola! que lindo leerte otra vez ... relojes y sangre. Que lindo es seguir celebrando la palabra. Un abrazo grande desde Argentina, como siempre ...
ResponderSuprimirUn abrazo grande para ti también, Exequiel!
ResponderSuprimirSeguiremos celebrando la palabra, como siempre...