Candela,
Irene, ahora ya no sé cómo nombrarme. Llegamos a Kindaua cuando deseaba volver
a empezar. Carlos o Laurkai, como me gusta llamarle en la intimidad, pasó por
allí preparando un reportaje. Era un pueblo costero alejado de los grandes
caminos. Mi abuela y yo coincidimos con él. Fue Babu quien lo avistó, en la
playa. Ese no es de aquí, me dijo y, acertó. Cómo sería vivir en un lugar donde
se desdibujasen los caminos, donde se borrase el pasado, donde no pudiésemos
recordar los rostros. Quiénes serían los habitantes. Fue lo primero que le
dije, cuando Babu se alejó simulando recoger conchas para dejarnos solos. Cómo
sería un lugar donde todo pudiese volver a empezar, un lugar vacío, sin pasado.
Yo podría construirlo contigo, replicó sin titubeos. Fue lo abisal de nuestro
encuentro, una promesa antes de nada, desde la nada. En eso andamos desde
entonces. Me llamaré Candela, la mujer sin pasado, sólo el nacimiento, un
cuerpo o el vaso del vértigo del presente.
Yo
nací en Kindaua, debajo de una farola, cuando Kindaua ya había dejado de ser
una aldea de pescadores. Mi abuelo había comprado el solar en las afueras para
convertirse en hortelano al final de sus días. El mar -él, pescador- prefería verlo desde arriba. A
medida iba envejeciendo y sus fuerzas le fallaban cada vez desde más arriba.
Confiaba en la tierra. El primer día al levantar la azada supo estaba excavando
su propia tumba. Después cayó en ella y le tuvieron que sacar para enterrarle
como dios manda. Como ser, dios también prefiero escribirlo con minúscula
dentro de mí. Me llevo bien con los dioses de los hombres, es la forma de
llevarme bien con los hombres. Los hay hermosos y despiadados. Me enamoro de
quien descubre los deseos ocultos bajo milagros. Laurkai estuvo dispuesto a
construir un milagro conmigo, dejando atrás lo pasado para reinventarnos un
principio. En eso andamos todavía.
La
huerta no llegó a ser, fue engullida por la aldea que decidió ser pueblo. Quedó
el solar vacío a modo de plaza errabunda donde fueron los niños a jugar. Un día
colocaron una farola, nadie recordaba tuviera dueños el trozo de tierra. Cuando
mis padres construyeron allí la casa no supieron o quisieron decirles cómo
había aparecido allí una farola municipal y asintieron. Hay cosas en la vida a
las que no queda más que asentir, decir sí. Aprender a vivir con lo torcido,
escuché una vez en una película. En este caso estaba derecha, la farola. Allí
debajo nací yo, en la noche, mi madre estaba sola al desdoblarse en dos. La
casa cuando volví con Babu y conocí a Laurkai ya se había caído, quedaban los
escombros y el recuerdo vago de cuatro esquinas. El solar lo vendí por un buen
precio y ese capital decidí encauzarlo como base para la construcción de un
milagro, también en minúscula. La farola quedó inscrita en mi leyenda.
Habíamos
llegado a Kindaua al alba y ese día me había puesto el vestido blanco de la
nostalgia, el de los dobladillos grandes donde me gusta echar a dormir mi
tristeza.
En
la pensión nos recibió un señor de bigotes aparatosos y canos. Tenía una vieja
antigualla sobre el mostrador, un timbre de bicicleta oxidado y lo hizo sonar antes de coger las maletas,
simulando llamar al botones que también era él. Yo me reí, Babu parecía no
entender nada, a buenas horas hemos venido, hoy se le ha olvidado tomar la
medicación, exclamó en un gesto burlesco. El señor se llamaba Germán para
servir, no tenía nombre de botones, sino de soldado de caballería. Mi
habitación era pequeña y limpia, con las esquinas intactas. Intacto es una
palabra que me gusta: un gesto de respeto virgen y las esquinas respetan la
geometría.
Me
fijé en una botellita cerrada encima de una cómoda, el único mueble además de
la cama y la mesita de noche, lo que
tocas con cuatro patas si te despiertas en la noche. Las patas de la mesita, me
refiero. Aunque en la noche a mí se me multiplican las patas, también, me da
por soñarme en animales. Tengo sueños de factoría, Babu se ríe de mí, de casi
todos se ríe, me dice a ver si me creo Kafka y para nada. En cucaracha o
escarabajo no me he soñado todavía, sí en gusano, debe ser la influencia
oriental de mis lecturas, los gusanos se acaban convirtiendo en mariposa, vaya
metamorfosis. Antes de volar estoy acostumbrada a arrastrarme, a perderme, a
tejer mientras me desintegro, cubierta de babas y otros líquidos de producción
propia, sí, sí, una guarrería.
La
botellita no contenía nada de nada y le quité el tapón. El armario estaba
empotrado, dos puertas y un marco sosteniéndolas, por dentro sólo la pared,
desnuda, pintada de azul y una barra cruzándola de lado a lado con tres
perchas. Al destapar la botella decidí dejarme el vestido blanco de la
nostalgia. Vayamos a la playa, le pedí a Babu. En su habitación no había
botella, no suele haber objetos de ese tipo en una pensión, ni hacen sonar un timbre
de bicicleta antes de cogerte la maleta, de hecho, en las pensiones no te cogen
las maletas. Tus bigotes van a juego con mi vestido, le sonreí a Germán. Supe
nos íbamos a entender. La globalización tiene mal puesto el nombre, me dijo, no
se puede llamar globalización si los de aquí pueden ir allá pero los de allá no
pueden venir acá. El que habla está preguntando en secreto, añadió. Babu me
susurró -cuando ya no le oía- te dice eso porque estás buena y quiere
impresionarte… A mí no me impresiona. Pero sí le había impresionado, es mi
abuela y un poco la conozco.
Me
descalcé en la playa y enseguida mis dobladillos echaron a volar, mi tristeza
se toma a veces unas vacaciones libres, un respiro y me levanta las faldas, se
alía con el viento y las hace bailar , danza por mí cuando el pájaro
llevo anidado y anillado en el pecho no quiere bailar. Tus piernas son delgadas
y fuertes, como las de tu madre, me dijo Babu al contemplarlas.
[por
Candela]

Acabo de leer la segunda entrega de tu regalo, Candela.
ResponderSuprimirEs casi la hora del serial y se lo que en él va a pasar. En parte por el avance del "próximo capitulo" que ponen como cierre en cada episodio, y en parte por la obviedad del desarrollo de sus personajes. Nada que ver con lo que aqui leo.
Desconozco si tus "entregas" fueron escritas con antelación y las vas distribuyendo poco a poco, o se van haciendo sobre la marcha.
Supongo que para seguir leyendo el relato solo hace falta paciencia y vida.
-disculpad mis posibles Faltas de ortografías, que yo ya os disculpo de vuestros posibles Excesos de corrección-
Es curioso... porque corregir, lo que se entiende por corregir, corrijo bien poco... pero ¡me consta! tod@s llevamos al Juez incorporad@, ¿verdad abuel@? ;-) y más en nuestra cultura judeocristiana...
ResponderSuprimirDis.culpad@s quedemos tod@s en nuestras faltas y en nuestros excesos... :-)
Gracias a dios tuve una educación laica, pero el ramalazo no nos lo quita ni Nietzsche... je.
Gracias`por la sentencia (y por la sonrisa)
ResponderSuprimirYou are welcome, my friend :-) Donde las dan, las toman: también muy judeocristiano jajaja Si es que no nos libramos... zemos lo que zemos y lidiando entre las autosentencias y los intentos creativos... pasa la vida...
ResponderSuprimirLas son.Risas son sinceras. Me gusta tu presencia, abuela, quédese usted por aquí.
(sólo me muero de curiosidad por saber si la he invitado personalmente a la candela o llegó por pie propio deambulando por la red. Me inclino más por lo primero; he ahí mi curiosidad, pero me puedo equivocar).
Estamos en un intento de reactivar la candela, últimamente estamos todos un poco perezosos para conversar, yo: la primera.
En un rato me voy a una cita que promete, veremos que sale de ahí....
A quien estoy esperando es a Alice Calzaslargas, lleva bastante tiempo perdida. Ella se encarga de mantenerme a raya por si me creo Borges o algo parecido.
Besos.
YujúuuuuuuuuUuuÜUUUUUUUUUU...... hola a todosssssssssssssssss
ResponderSuprimirMe ha buscado Agustín, me ha dicho, Alice, vete pa la candela....
Eso de donde las dan las toman es por lo del ajo por ajo y diente por diente... ??
Bueno, ya sabes, Candela, que a mí lo de Irene Freire me parece una cursilería... La que más me gusta es la abuela, menos mal que hay un contrapunto a tanto merengue.... Pero me parece muy bien que juegues con las palabras como te plazca, además, estás en tu casa.... aunque sea una casa abierta.
He estado curioseando por lo archivos y por los comentarios y he visto que Escatogótico me dejó el epitafiooooooooooooo!!! gracias! que Cristóbal mantenía su palabra de ser nuestro zen.turión negro para el "como si"... que ha llegado gente nueva....
He de decirte, Candela, que nos has dejado muy frustrados con el hecho de no haber sacado para adelante el juego experiemental del cadáver e-xquisito.... Maja, te dormiste en los laureles....
Un abrazo para tod@s de las Calzaslargas.
Alice, no tengo argumentos para defender a la anfitriona con respecto a su pasteleo con Irene porque no lo he leído, ha sido entras en "los paisajes que no existen" y verte a tí, mi visión se ha nublado para el resto de cosas y sólo veo Alice, Alice... así que aquí estoy, saludándote la primera, como te mereces, pillina.
ResponderSuprimirAlice!!! , yo pensé que no ibas a venir. Y eso a pesar de haberte avisado no una ¡sino dos veces!. ¿Tú no contestas a los emails o qué? Que te recuerdo que fuiste tú la primera que me escribiste a mi y no al revés... En fin que has entrado con fuerza, apabullando como siempre y nos quitas energía para comentar lo que hay que comentar.
ResponderSuprimirHaré como Inma (¡hola amiga Inma!) , y dejaré a Irene Freire para más adelante...
Y mientras, yo no sé si sabéis si conocéis esta historia:
Había un soldado muy mal herido en un campo de batalla. Sus compañeros lo habían dejado atrás.
- ¡Mi capitán pido permiso para rescatar a mi compañero herido!
- Ve si quieres pero será para nada, tu compañero ya debe estar muerto - dijo el capitán.
El soldado amigo fue al rescate del amigo pero al rato volvió sin él.
- Ya te dije que sería para nada .
- No, señor. Cuando llegué aun le quedaba un aliento de vida. Me miró y me dijo: ¡sabía que ibas a venir!
Y bueno, ya estamos aquí de nuevo , no creo que vayamos a salvar el mundo pero quizás hagamos algo mejor: estar ahí.
Veo que surgen códigos amistosos ya fraguados en el tiempo como setas después de la lluvia, y mucho cuento. Eso esta bien.
ResponderSuprimirComo distinguir especies comestibles no es mi fuerte, andaré con cuidado para evitar ronchas. Solo decir que me gustaría saber
mas de Irene. No me parece cursi, que los cursi eran de Cádiz y el relato no huele a la tacita de plata.
Agustín, te saludo por estos lares aunque anoche ya lo hice por otros, que los has dejado con la boca abierta... bueno, a mí la primera.
ResponderSuprimirAbuela de G., yo tengo entendido que en Cádiz los cursis son los comparsistas, que los chirigoteros y los de cuartetos rien de rien, picha.
Y sí, con las setas venenosas lo menos que te pueden salir son ronchas. Así que si no las cococes mejor que las evites.
!Setas venenosas! alguna aplicación tendran...
ResponderSuprimirInma, hay va una coplilla carnavalesca que las malas lenguas la situan en algún momento del diecinueve
Han recibido desde París
las señoritas de Tesi Cur
Tesicursi-sí
tesicursi-cur
lindos vestidos de canesú
y capotitas de canequí.
Tesicursi-cur
tesicursi-sí
Gastan en lujos un dineral
las madamitas del papillón.
Tesicursi-tal
tesicursi-con
Y desde Cádiz a Puerto Real
todos admiran su distinción.
Tesicursi-cursi-cursí,
tesicursi-cursi-pon.
Agustin, aqui estamos.
Alice; ajo por puerro y diente por gajo
Candela, aqui me quedo :-)
Irene Freire, donde estas ahora?
Bueno, Agus, tampoco te pases con los reproches... :-P La verdad es que dan gusto los reencuentros y los nuevos encuentros. Inmacul[h]ada, he leído tu receta "niño feliz", enhorabuena por el cuento premiado, pero sobre todo, por los hijos felices que tienes.
ResponderSuprimirA quien echo de menos es a Mandolina. Mandolíiinaaaa... Asómate a la candela.
Sí, Agus, lo mejor de los cuentos es estar ahí. Lo mejor de la vida.
Cande, que no le quiero yo quitar protagonismo a tu relato, eh. Tú sabes, soy un poquito más cañera, sólo eso.
Abuela de gerión, te agradezco el último comentario, me estabas dando un poquito de mal rollo, no quería pensar mal, pero dudaba: ¿nos está llamando setas venenosas? Bienvenida a la candela, que el círculo es lo que tiene: cabemos todos y vamos camino de cocinar una purrusalda ;-)
pues sí, alguna aplicación tienen las setas venenosas, de hecho, dicen las malas lenguas ¿era la amanita muscaria?, a una tal Alicia la llevó al país de las maravillas...
Abuela, Cádiz para esto es que es única... Tengo entendido que en sus costas se fraguó la expresión "estar al likindoy" (Look and do it), para mí única.
ResponderSuprimirAy, Alice, qué malpensadas que somos... setas venenosas... Sí, era la muscaria la de tu tocaya y qué me dices de la manita faloide. Uy, Uy, Uy... Y a ti lo que te hace falta es que te demos pie...
Salió el nombre de mi santo consorte en el comentario anterior, pero soy Inma. Es que no tenemos hecho separación de bienes...
ResponderSuprimirMe gusta ver la candela habitada y más que una purruslada, un gazpachito, por los calores...
ResponderSuprimirCierto, Alice, el juego experimental de alguna forma lo frené yo... Demasiados cambios en ese momento de mi vida, ya sabes.
Agus, el cuento que envías me ha recordado un poema que he leído estos días, ando reabriendo las cajas de mis libros. El poema orginal es en euskera, os copio sólo el final en castellano:
"si pudiera huir de este cuerpo podrido.
Mientras tanto dame la mano, decía,
no quiero promesas, no quiero disculpas,
tan sólo un gesto de amor."
"Mientras tanto dame la mano" de Kirmen Uribe.
Los que hemos vivido situaciones límites valoramos la presencia más que cualquier otra cosa.
Abuela de Gerión,
parece tenemos curiosidades mutuas, ¿ajo por ajo? ;-)
¿Qué quieres saber de Irene Freire?
Cuñá,
lo que le faltaba a Alice es el catálogo de setas alucinógenas... por favor!
Besos y gracias por estar y... estaremos al linkindoy.
holaaa pasaba por aqui via Google y aun no sé de que va este blog (disculpen)
ResponderSuprimirHe leido el relato este de Irene Freire y me ha parecido autobiográfico desde una simbología y código muy particulares... Aunque soy un poco torpe y tendré que leer la primera parte para comprenderlo mejor.
Original en todo caso.
Al final del relato donde dice "Mis piernas" ¿debería decir "Tus piernas"? . No sé yo soy medio disléxico tampoco me echen mucha cuenta.
Saludetes y yo también estoy al likindoi como todos los del sur jeje
Saludos Gregorio. Tambien soy reciente en esta candela y entre humo, setas y codigos particulares dispuestos a dejar de serlos en cualquier instante, me parece vislumbrar que el gerundio corretea a sus anchas.
ResponderSuprimirPor cierto Inma, ¿Hay algún parentesco entre Gerundio y Al Likindoy?
Candela, recojo el guante de Gregorio, lo junto con el mio y los lanzo a tus pies: ¿que ocurre con las piernas de Irene Freire? ¿a donde le/nos lleva?
Alice, coloqué sobre mi chepa una corteza de alcornoque por si alguien salta sobre ella con las garras afiladas. El pecho lo llevo libre..pa lo que se te ofrezca.
Candela, para mi tiene mucho significado ese poema que transcribes. Una vez me preguntaron justamente eso:
ResponderSuprimir¿Cual sería tu última voluntad si fueras a morirte?
Una mano - eso es lo que dije, y eso es lo que pienso.
Gregorio, bienvenido. Si te sirve de consuelo yo tampoco sé de que va este blog jejeje, pero hay una movida muy buena y también muy buena gente.
Ah! saludos también a abuela de Gerión, tuve un "deja vú" y pensé que te había saludado antes :-)
Abrazos y salud.
Uyuyuy como esta el patio,.. lleno de setas alucy.nógenas, ya veo. Saludos a la nueva gente, nos hace falta por aquí a alguien de buen juicio como la abuelita de G, que nos gana por goleada en cuanto a comer cosas raras. No te preocupes Gregorio, en realidad ¿quien sabe de qué va esto???? Candela; nos lo explique, porfa.
ResponderSuprimirEl nacimiento debajo de una farola de Irene Freire II (cuantas veces nació esta mujer?) me ha gustado mas que el primero, reconozco mejor a la autora, no tanto en lo que cuenta (de eso ella sabrá mejor) como en la forma de contarlo. Como si se hubiera soltao alguna melena al escribirlo. A mi también me ha parecido que hay una expropiación de piernas al final entiendo que es "Tus" mas que "Mis", Me gusta cuando hablas, Candela, de lugares, gentes, patas de mesa, botellas vacías y dobladillos, mas que cuando hablas de amores de esos de los que son infinitos mientras duran... En fin, cosas mías...
Me quedo con ganas del tercer nacimiento
Ya estamos todxs?
Saludosssss
Pues si mandolina, algo debi comer por estos lares que me hace decir por ejemplo:
ResponderSuprimirEn breve inicio viaje sin alejarme en exceso.Donde me lleve la tierra, hasta brindarte sus huesos.
Ves?
salud y calor
Voy con el cuento de Irene. Reconozco que me cuesta mucho verlo pero no me resisto a dar un primer vistazo aunque me equivoque.
ResponderSuprimirLas dos entregas narran el mismo nacimiento , o al menos los hechos no son incompatibles. El nacimiento tiene la pinta de ser algo simbólico, algo importante en la vida de Irene. El marido es testigo de este acontecimiento y por eso llega a imaginar que ella se pare a sí misma en la primera parte. Los padres de Irene no están muy de acuerdo con todo esto, pero asienten; pues quizás la decisión ya está tomada y no pueden hacer otra cosa. La farola es también simbólica.
Kindaua es un lugar, una aldea,donde ocurren los hechos. Allí, Germán e Irene se gustan mutuamente. Germán probablemente pertenece a Kindaua y a Irene quizás le gusta su grado de compromiso con las causas de su pueblo. Ella lo idealiza.
Dudaba quien era realmente Babu, pero creo que Babu es la abuela y puede ser el diminutivo de Babushka (abuela en ruso). Ignoro si Babu es realmente abuela carnal de Irene o es alguien o algo que pueda ejercer una influencia simbólica parecida.
La historia da saltos cronológicos avanzando y retrocediendo, pero creo que continúa por aquí:
Irene y Laurkai no pertenecen al mismo lugar ("ese no es de aquí" -dice la abuela) y quizás por eso Irene vende el solar, para irse con él. Deja también atrás parte de lo que le supuso aquel acontecimiento importante, aquel "nacimiento".
Más adelante, Irene decide recomenzar una vida nueva con Laurkai. Le ofrece la posibilidad de partir de cero, de olvidar todo lo pasado. Y puesto que dice que "en ello estamos todavía". Es a partir de aquí donde se puede desarrollar la tercera parte.
Omito algunas conjeturas. Seguro que hay quien tiene más visión que yo de este asunto y puede aportar más luz.
Un saludo para todos.
Gregorio,
ResponderSuprimirBienvenido a la candela. Gracias por tu comentario. Vale, reviso lo de las piernas, mejor poner toda la frase en boca de Babu.
Sí, creo que es un texto ciertamente autobiográfico, en el sentido del mundo onírico "imaginal" en el que me muevo.
¿De qué va este blog? Jaja Buena pregunta, yo me la hago de vez en cuando, digamos que este blog va… e intento disfrutar del viaje que no sería igual sin vuestra compañía pero ya me quedo con la pregunta a fuego lento a ver qué surge… Creo que lo que voy teniendo claro es de qué no quiero que vaya este blog.
Abuela de Gerión,
Manolete, Manolete, si no sabes torear pa qué te metes… jajaja ;-D
Bueno, deciros a los demás que la agüela y yo ya hemos satisfecho nuestras curiosidades mutuas. Digamos que yo adiviné quién era la abuela y a cambio le conté de Irene F.
A los demás os puedo decir que escribí estos fragmentos (y algunos más por ahí quedan) en el peor momento de mi vida, tocando fondo. Creo que fue a Paul Auster, le leí una vez en uno de sus ensayos, que uno escribe la historia que desea leer. Así que me agarré desesperadamente a las palabras intentando encontrar las que me acunaran. Con respecto a dónde va o si deseo que esta historia vaya y continúe, no tengo ni idea, tampoco una necesidad fuerte en este momento más allá de atravesar cierto pudor a mostrar algún fragmento propio de ficción.
Por supuesto las piernas de Irene van a la danza, es bailarina. Si alguna vez soy capaz de expresar a dónde soy capaz de llegar a través del movimiento creo que sólo lo podría hacer desde la ficción, o así pienso al menos ahora.
Sí, Agustín, una mano… una presencia amorosa al lado. En parte ese es el sentido de la candela, estamos solos y sólo nos tenemos los unos a los otros.
Mandolina,
Qué bueno que viniste. A Alice le vas a dar un alegrón, estaba preguntando por ti :-D
Sí, la historia la quería contar desde distintas voces y distintos puntos de vista. Por supuesto ésta es la voz en la que me siento más cómoda. De hecho utilizar el sobrenombre de Candela para Irene en el relato fue anterior a decidirlo como nick para este blog.
Abuela de Gerión, nos tienes que contar más de ese viaje que inicias de mano de los huesos…. ;-) Que sea fructífero, con mis mejores deseos.
Del análisis de Agustín me voy a quedar pensando un rato… :-) Ya os diré.
Os puedo anunciar que traigo novedades para la candela, voy tener el honor de albergar y mostrar producciones simbólicas de otros.
Besos muchos y mil gracias por venir.
Nos os perdáis, al hilo de lo que venimos conversando, este post de Daniel Bellón:
ResponderSuprimirUtilidad de la poesía: Funeral solitario.
Me ha impactado.
Candela, gracias por la bienvenida. Como decía Fellini :"E la nave va", es verdad, ¿para qué ponerle tema al blog?
ResponderSuprimirLeí el "capítulo" anterior de Irene Freire y me ha gustado. Lo onírico me gusta y hasta he jugado alguna vez, en otra época, con los sueños lúcidos.
Agustín su comentario me pilló desprevenido, no llego a comprenderlo del todo, pero es como las reconstrucciones de CSI ...¡parece tan real...! jejeje :-)
Me quedo por aquí
Gregorio,
ResponderSuprimirpues si has jugado con los sueños lúcidos has llegado a tu casa :-) Ya nos contarás.
Agus, me ha ayudado mucho tu análisis, ya te contaré...
Estoy por los madriles y estaré bastante desconectada unos días.
Besos!
Candela, el que mi análisis te haya ayudado aunque sea minimamente me da mucha satisfacción. Espero que sea fructífero tu viaje.
ResponderSuprimirHola a todos,
ResponderSuprimirtengo la candela poco atendida.
Volví de los madriles y sí, el viaje ha sido muy fructífero y esta semana me preparo para viajar de nuevo.
Agustín, me ha servido mucho el análisis porque me da un feedback de la historia más allá lo que hay dentro de mi cabeza. En ese sentido es vivirla como una historia fuera de mí, no sé si me explico, un cuento que anda con sus propios pies. Y es una sensación extraña y curiosa. Desde luego me da para replantear cuánto del relato queda claro a otros y qué parte quedan difusas. Gracias! :-)
Gregorio, si te animas a contar de tus sueños lúcidos seremos todo oídos/ojos. ;-)
Besos para todos.