jueves 5 de noviembre de 2009

Contigo... el amor y la muerte. John Berger.





No podría imaginar los inicios de este blog sin una primera parada en mi amadísimo John Berger. Qué es lo que tanto me atrae de él; me han preguntado en más de una ocasión.


Mi Johnny rompió los moldes de hombre blanco occidental racional buscando nuevos caminos para ser. Transita con una sensibilidad exquisita los márgenes entre el dentro y el fuera. Desde su subjetividad suprema sale, acude, percibe, mira al mundo y su sordidez sin perderse de él mismo, encontrándole palabras y, lo hace con la misma naturalidad con la que nos descalzamos. Su voz es bálsámica, en momentos de duros golpes necesito regresar a él: diapasón, me lleva a resonar en una frecuencia y soy capaz de respirar profundo. Su crítica de arte es la de un creador y cuando le leí supe: había llegado a casa.


Os dejo con un poema suyo y un fragmento en prosa (para mí es posiblemente uno de los poemas de amor más bellos), ambos de su poemario: “Paginas de la herida”; el libro –creo- más veces he regalado.


Lo disfruten ustedes. ¿Cuántos hombres y mujeres somos capaces de entender así el amor? ¿Nos encontraremos?


“Mi corazón nació desnudo

y fue envuelto en canciones de cuna.

Más tarde, ya solo, llevó

poemas por ropa.

A modo de camisa

cubrían mi espalada

los poemas que había leído.


Así viví durante medio siglo

hasta que nos encontramos y no hubo necesidad de palabras.


Por la camisa colgada en el respaldo de la silla

sé esta noche

cuántos años de aprender de memoria

te he esperado.”


"Lo que más me reconcilia con mi propia muerte es la imagen de un lugar: un lugar en el que tus huesos y los míos sean sepultados, tirados, desenterrados juntos. Allí estarán desperdigados en confuso desorden. Una de tus costillas reposa contra mi cráneo. Un metacarpio de mi mano izquierda yace dentro de tu pelvis. (Como una flor, recostado en mis costillas rotas, tu pecho.) Los cientos de huesos de nuestros pies, esparcidos como la grava. No deja de ser extraño que esta imagen de nuestra proximidad, que no representa sino mero fosfato de calcio, me confiera un sentimiento de paz. Pero es así. Contigo puedo imaginar un lugar en donde ser fosfato de calcio es suficiente."

6 comentarios:

Inma dijo...

Los conocía, me lo habías leído tú. Como ya sabes, Yo de Berger sólo he leído Puerca Tierra, ya hace más de 20 años, recomendado por un amante de la Naturaleza y del autor, aunque me parecío diferente y coherente no tuvo gancho para mí. Y como hay tanto por leer no seguí insistiendo.

Como este blog va de ARTE, te mando la dirección del blog de mi amigo José Alberto, por el que amo Cádiz.

Un abrazo. Tu cuñá.

Inma dijo...

La dirección, que no la he puesto.

http://www.josealbertolopez.blogspot.com/

candela dijo...

Gracias por el link-perdible, cuñá, es que en Cadi hay mucho arte...

Abrazo! desde la candela.

candela dijo...

Inma, por cierto, pásale a José Alberto este enlace. Es un directorio de blogs de arte. Te lo dejo aquí por si a alguien más le puede interesar. Se puede dar de alta en la pestaña "añadir sitio" en blogARTE

Y volviendo sobre Johnny, te diré que prefiero su ensayo y poesía a su novela (es lo que menos le he leído). Besitos.

larendija dijo...

De Berger he leído poquito. Ya sabes. Creo que te sorprendió el último libro que llevé a tu casa las pasadas navidades :D.
Hay muchas cosas que no entiendo de sus críticas ... pero yo para esto soy una cateta ;-p

candela dijo...

Sí, tengo el recuerdo de exclamar “¿pero que haces tú con Berger?” (qué posesiva… :-D).

Tengo una anécdota: acudí a mi librera del norte (de esas de vocación, que no cejaba hasta encontrar mis extraños pedidos) a pedirle el último libro de Johnny, sólo había salido publicado en México lindo. “¿Cómo? No me había enterado”, me dice “y que conste: no soy nada mitómana” y saca de debajo del mostrador una carpeta con una gran foto de Berger pegada y llena de artículos suyos. Llegó hasta a llamar por teléfono a la editorial mexicana para pedir dos ejemplares, pero nada… Al final lo conseguí a través de mi gran amigo; me lo trajo de contrabando en fondo de maleta desde el otro lado del charco.

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